Harinas alternativas… ¿Se puede vivir sin el trigo?

Nos bombardean todo el día con harinas refinadas, en este país se come pan como en ninguno del mundo. En la tarde cuando se llega cansada ¿qué es fácil, rico y quita el hambre rápidamente?, un pan. Así sin más. Se come al desayuno, al almuerzo, a la once, para las celebraciones, vas a un restorán y lo primero que pasa es que te ponen la panera inmediatamente, con pan calientito y más encima con mantequilla y pebre, todo junto. Realmente es muy difícil no caer en la tentación, porque obvio, el pan es rico y eso nadie lo puede negar.

Como si esto fuera poco con las harinas refinadas de trigo se hacen además de panes, galletas, queques, tortas, pastas, se usa como espesante, para apanar carnes, para darle consistencia a miles de comidas, en postres ¡la lista es infinita!…

¿Y donde quedamos nosotras, las que nos hacen mal las harinas refinadas?… mirando para la carnicería todo el tiempo ¡porque aparte de ser ricas este tipo de harinas, son adictivas!

Yo siempre he sido de las que se niega a ver ciertos alimentos como los malos de la película, siempre he tenido fe que algún día se puedan comer alimentos igual de ricos que los que come todo el mundo, pero que no nos afecten tanto a nuestra querida insulina, es por eso que en el camino me he ido dando cuenta que la clave de todo es: adaptar.

Por lo menos podemos saber gracias a estudios, que alimentos nos afectan y cuales no. Eso realmente es un gran avance y gracias a esto que de a poco hemos ido conociendo otros tipos de harinas que pueden reemplazar a las típicas harinas de trigo o de maíz que tanto mal nos hacen.

Acá algunas de las mejores harinas alternativas de bajo índice glicémico que podemos encontrar:

Harina de almendra:

La almendra tiene un índice glicémico bajo como la mayoría de los frutos secos. En muchos países esta harina se usa bastante, en especial en recetas de repostería, ya que el sabor es muy agradable. Existe de varios tipos, pero en general hay 2: la con cáscara y la blanca.

La con cáscara a mí personalmente no me gusta porque es demasiado gruesa y no queda bien para las recetas. La blanca es hecha solamente con almendras peladas (lo ideal es que sea muy fina) y es la que mejor resultados tiene. De todas formas hay que tener cuidado al almacenarla porque si se deja expuesta al aire adquiere sabor a jabón y es muy desagradable.

En nuestro país es difícil conseguirla, generalmente es la que se usa para hacer mazapanes y tiene un precio bastante elevado de aproximadamente $7.000 el kilo. También se puede hacer artesanalmente  moliendo almendras. Las personas celiacas la usan bastante por su sabor y porque no contiene gluten.

Harina de Soya:

Este es otro tipo de harina alternativa de índice glicémico bajo bastante común. Una de las propiedades de esta harina es que es alta en proteínas. Sin embargo la gran desventaja de la harina de soya es su sabor, así que es complicado ocuparla sin mezclarla con harinas de otro tipo. Es fácil de encontrar, se encuentra en casi todos los supermercados a un precio accesible.

Harina de garbanzo:

Esta harina tiene un índice glicémico medio-bajo (40), ha tenido muy buenos resultados en muchas recetas y es bastante agradable de sabor, se recomienda solo para recetas saladas porque en recetas dulces no queda bien. Se puede preparar moliendo garbanzos enteros o se compra en algunas tiendas naturistas. Sin embargo para porciones un poco más grandes cansa su sabor y es necesario aliñar bastante las masas para que no se sienta tanto.

Harina de Quinoa:

Esta es otra de las harinas de índice glicémico medio-bajo (40), es muy versátil y sirve para recetas dulces o saladas, incluso para elaborar pastas. La quinoa es un alimento muy completo lleno de proteínas necesarias. Se puede adquirir en tostadurías o tiendas naturistas o la podemos fabricar nosotras mismas moliendo el grano de quinoa previamente lavado y secado (aunque muchas veces viene listo para comer).

Harina de coco:

En muchos países se usa bastante, pero acá en Chile no he podido encontrar una que me guste porque vienen con cáscara y es demasiado gruesa Creo que intentaré encargar una para ver que tal. Ojo que tiene que ser desgrasada porque el coco tiene muchas grasas saturadas.

Harina de porotos:

Este es otro tipo de harina, aunque no se usa como tal. En muchas recetas he visto que se hace una pasta con porotos y con esto se confeccionan tortas, queques, etc. No las he realizado Es realmente una maravilla, acá hay una muestra por si alguna amiga se atreve a experimentar. ¡Realmente se ve increíble!

©Healthyindulgences.blogspot.com

Harina de algarrobo:

Una incógnica como será de sabor esta harina, pero sin duda promete. En la antigüedad los indígenas de México la usaban para muchas recetas en especial de tortillas. Hoy se está usando como espesante natural (garrofín) y se sabe que al ser altamente proteica ayuda a regular el azúcar en la sangre. Aún busco un arbolito de algarrobo para poder sacar las semillas, molerlas y poder probar como es, en estos meses dan semillas, así que si encuentras uno, ¡ya sabes que hacer!.

Harina de Lupino:

Una revelación sin duda, el lupino, lupin o altramuz tiene un índice glicémico de 15 y si no fuera por Bambi que nos contó que encontró un pan en donde le agregaban este tipo de harina, no nos hubiéramos enterado que era. Esta harina tiene mucha fibra, se dice que tiene un sabor neutro y he visto 2 estudios uno de la Universidad de Chile y otro de la Universidad de la Frontera que dicen que su uso beneficiaría a personas con diabetes, ya que estabiliza el azúcar. Incluso las personas del estudio mejoraron su colesterol y bajaron de peso todo gracias a este tipo de harina.

Actualmente se usa para comida de animales, pero espero que con este tipo de iniciativas se haga popular para uso humano.

Con lo anterior ya nos queda claro que el trigo no es lo único y que tenemos de a poco más opciones que espero se hagan populares con el tiempo.

Por otro lado se ha comprobado que el trigo mezclado con otras harinas o agregándole distintas cantidades de proteínas o fibra cambia completamente su comportamiento al consumirlo, así que tampoco es como para echarle la culpa de todo ¿verdad?

Esperemos que en un futuro próximo podamos disfrutar de ricas recetas realizadas con harinas saludables y sin sentir culpas.

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